![]() | La Escuela de Estudios Evolutivos INDRA fue fundada en Barcelona en 1990 por Eva Monferrer Sena, quien la dirige desde entonces. El objetivo de la Escuela es la enseñanza y la difusión de la Sabiduría Perenne, la Sophia, la Tradición Sagrada de todos los tiempos y culturas, la cual es testimonio de la realidad del Alma en toda su amplitud. Su aportación consiste en haber establecido las diferentes etapas o Niveles de la Evolución de la Consciencia Humana de una manera clara, coherente, ordenada y bien estructurada, a través de un lenguaje sencillo y sintético. |
La Escuela de Estudios Evolutivos INDRA se ha propuesto dar respuestas a estos interrogantes.
La Psicología del Alma, la “espiral de la Consciencia” o la Evolución Humana, puede explicarse en base a Nueve Niveles bien diferenciados, los cuales parten de un estadio básicamente instintivo, donde somos “inconscientemente inconscientes”, hasta un nivel que podríamos llamar de “doctorado humano”, en el cual el ser se ha convertido en “supraconscientemente consciente” de Quién Es, y actua en el mundo en consecuencia.
De este modo, la Psicología Evolutiva, la Psicología del Alma, revoluciona nuestro concepto del ser humano al señalar los peldaños, las etapas que conforman la Espiral Evolutiva de la Psique Humana, el Escáner de la Consciencia.
Los descubrimientos más importantes del siglo XX en el campo de la psique humana los realizó, de una parte, el psiquiatra vienés Sigmund Freud al demostrar la existencia de la parte más oscura de nuestro ser: el “inconsciente”. La llamó así porque “manipula” nuestro “consciente” sin que podamos percibirlo. El mérito de Freud consiste en haber puesto nombre a nuestra parte saboteadora, a nuestra sombra oscura, la parte más indigna de cada uno de nosotros, que es almacén de traumas, de frustraciones, de errores y de vicios arcaicos.
Frente a este pesimista espectáculo de quienes somos en realidad, aparece en escena, por la otra parte, el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, -discípulo de Freíd durante algún tiempo-, quién tuvo el acierto de devolverle al ser humano el “alma” (la palabra “psiquis”, en griego, significa “alma”), que Freud le había negado.
Es interesante saber que Jung era un estudioso aventajado de las llamadas Ciencias Sagradas, de la Sabiduría Antigua, -la Sophia-, la Tradición. Así, aplicó sus conocimientos de Kábala Hebrea, de Alquimia y de Astrología en su estructuración del campo de la consciencia humana.
El legado profesional que Jung cedió a la humanidad ha sido, afortunadamente, la pieza clave que nos permite recuperar la esperanza en nuestra propia esencia con el concepto de “Supraconsciente”.
Para Jung, el “Supraconsciente” es el patrón psíquico capaz de dirigir de forma magistral a nuestra naturaleza racional, emocional e instintiva de nuestro pequeño “ego” o “yo inferior”. De esta manera, Jung ofrece una visión más holística del ser humano, porque añade este aspecto liberador y trascendente de nuestra consciencia.
Hoy, la Psicología del Alma, la Evolución de la Consciencia, incluye en su estudio del ser humano un nuevo factor que es el único capaz de determinar el “nivel de apertura de la consciencia individual, hacia este supraconsciente junguiano, matriz del potencial interno del ser.
Este nuevo factor que debería incluir todo estudio sobre la Consciencia, sobre el Alma, es el Nivel de Evolución de cada cual.
El Nivel de Evolución, unido a los dos factores clásicos contemplados hasta ahora en cualquier estudio personal, a saber, la herencia genética y el entorno sociocultural, constituyen el triángulo de definición de lo que un ser humano Es en un momento puntual de su realidad eterna.
Pero todavía hay más: este tercer factor, el Nivel de Evolución, modifica necesariamente la conducta generada por los otros dos factores –la herencia y el entorno-, según la ecuación: “A más alto Nivel de Evolución, mayor control sobre las posibilidades que ofrece la herencia genética y sobre las circunstancias del entorno”.
Esto quiere decir que la Evolución de cada cual determina su índice de “Libertad”, desde la vivencia cotidiana de la “Supraconsciencia”, del Alma de siempre, hecha consciente en la vida diaria.
